Dicen que existe, he visto fotografías de situaciones que parecen involucrarlo, he visto personas que parecen vivirlo, pero la mayoría de veces que creo haberlo encontrarlo, se desvanece, o se transforma en algún otro sentimiento incomprendido, como en tristeza, dolor, ira o una variación escuálida del mismo llamada cariño.
Y es así como hasta hoy en día sigo buscándolo, escondido entre los barrotes de cada sonrisa que me brinda un extraño, detrás de unas pupilas que se vuelven grandes mientras la noche se dilata, debajo de la ropa que construye una apariencia, oculto en las palabras que salen de una boca, atrapado entre mis sábanas en un domingo cualquiera.
Y tal vez el día que deje de buscarlo llegue a mi vida, o tal vez siempre ha estado ahí, dentro de mi, esperando salir, pero yo no he sabido mostrarle el camino, no he tenido el valor de ponerle una cara o plasmarlo en una acción, no he podido convertirlo en palabras, ni darle forma de abrazo.
Tal vez sea momento de dejar de buscarlo en otros lugares o personas, para encontrarlo dentro de mi… o en alguna canción de los beatles.
Love is all, love is YOU.
Órganos de concreto de simétricas formas, venas de asfalto de metálicos glóbulos, algunos rojos, plata, azules, negros… que circulan mientras transportan células de carne y hueso. Nervios de acero acarreadores de impulsos eléctricos, encargados de llevar luz hasta la más oscura de las ideas.
Vida sobre la vida, aunque de inertes materiales y destructivas consecuencias, aunque en forma de cáncer sobre la tierra, entidad casi perfecta, que nace, crece se reproduce y muere… O la matamos, mientras morimos, cuales parásitos biplánicos que se necesitam mutuamente para poder existir, ¡qué me llamen a la guerra! pues por ti yo he de morir.
Urbe mía, dueña del aire que respiro, de las ropas que visto, de lo que toco y miro… Ciudad mía, ideática ironía, que aunque yo te haya creado tú puedas destruirme… mi organismo sintético, no soy más que tu ornamenta… mi urbe, tan mía como tuya, me declaro hoy tu ciudadano dependiente.
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Soy alguien
La opción es… convivir con las decepciones
no dar vida a la muerte que ronda nuestras decisiones.
La vida es… viajes zonas y paisajes
ser más que una persona o un personaje.
Individualidad, locura antes que todo se desquebraje
o el miedo a la muerte nos contagien.
Soy… un joven que no entiende a los viejos
un adicto a ser, un apostador con reflejos.
(Este texto no es zanahorio, es una colaboración de alguien que no quiere ser mencionado.)
Contemplar a un borracho como espectáculo de la naturaleza. ¿La aurora boreal? ¡Qué va! Si puedo admirar el tintinar de sus piernas, la coloración de sus fluidos sobre la superficie degradada de las telas que lo envuelven. Entre un aroma a vómito, alcohol, lágrimas y penas sus ojos se convierten en estrellas.
Aclamo este mundano espectáculo de la naturaleza, fruto de opresión, regímenes políticos, estatus sociales, estatutos mentales, producto de la decepción, hijo de la incomprención, manifestación de la debilidad, catarsis de la cotidianidad… Cúspide ignorante de un hedonismo vacilante.
Y aplaudo entre en un mar de gente que pasa sin mirarlo, me siento tan especial de encontrar belleza en tan banal proeza. Y miro, como poco a poco se funde con la urbe, su piel cada vez más gris se mimetiza con las banquetas, su semblante se convierte en muecas y sus neuronas se han evaporado hasta convertirse en estas letras.
Gracias vida por habernos hecho humanos, animales erguidos de débil conciencia, de falsas palabras y flácidas promesas, gracias vida por intercambiar afilados colmillos por chatas muelas y por convertir un hocico en sonrientes dientes. Gracias vida por habernos evolucionado suficientemente para poder decidir bebernos la vida entera hasta la muerte.
Todos tenemos un recuerdo marcado en la piel, enmarcado en la mente, clavado en el subconsciente o simplemente ocupando un espacio en el corazón. Llámense personas, cicatrices, tatuajes o simplemente situaciones que fungen de telón cada que cierras los ojos y que siempre estarán ahí, como si los años se disfrazaran de minutos y esos minutos nos convirtieran en extraños pues cada cierras los ojos y revives situaciones pasadas no te reconoces en la persona que ves ahí. Tu Yo del pasado en constante enfrentamiento con el del futuro, y el del presente presionado por el del pasado, preocupado por el del futuro, inadaptado al tiempo que le ha tocado vivir.
Decisiones no tomadas, canciones no bailadas, versos nunca dichos, besos jamás robados y algunos nunca devueltos, son algunas de las viñetas mentales que me gusta enumerar cada que me encuentro necesitada de una sonrisa o sedienta de una lágrima. Momentos a los que me gusta regresar una y otra y otra vez.
Como la vez que me bajé de un coche para encontrarme con el frío abrazo de la lluvia y mientras le decía adiós a mi amor de adolescencia le regalaba un hola al de mi vida adulta, pues en un abrir y cerrar de boca y con solo liberar una sílaba, tomé la decisión que marcaría los siguientes cuatro años de mi vida. Y conocí el amor y la nieve, y la vida en otros ecosistemas y fui feliz pero también triste, y no pasa un solo día sin que piense qué habría sido de mi si no me hubiese bajado de ese coche, definitivamente no sería la mitad de la persona que soy, pues mi otra mitad es ajena, no me pertenece, es adoptada y tanto él es responsable de quien ahora soy como yo de lo que él es hoy.
Decisiones tontas como irte de casa, cambiar de trabajo, pasar de noche por un callejón un día de quincena, salir en un coche prestado en medio de una tormenta para terminar frenando con un árbol en la carretera, decisiones tan estúpidas como materiales, tan efímeras como superficiales, que al final me llevan a la misma vertiente, pues cada una de ellas pertenece, es hija, producto y resultado del amor, de los sentimientos, del incomprensible deseo de estar con alguien. Completamente Freudiana, acepto que existe una connotación sexual en cada una de mis decisiones no tomadas, o tomadas en este momento da igual; pero hay algo que definitivamente sí sé y es que el principal motor de mi vida siempre ha sido el amor, pues que es la vida si no un gran verbo en infinitivo esperando ser conjugado, eso es vivir.
Ególatramente este texto habla de mí, pero de alguna forma también habla de ustedes, porque si de algo estoy segura es que todos tomamos decisiones, lo único que cambia son los escenarios, las situaciones, los colores de la luz o lo sonidos de fondo. Decisiones no tomadas que hoy los trajeron hasta aquí, hasta leer estas palabras. Decisiones no tomadas hemos sido todos, pero hasta ahora puedo decir que mis decisiones no tomadas son inversamente proporcionales a los mililitros de sangre bombeada por mi corazón cada vez que me enamoro del amor.
Por Carolina Marín.
Asked by tumblrbot
Flashbacks of sitting on the toilet when i was like 1 year old.
Hay sonidos a los que uno nunca se acostumbra. Como ese que hacen los grillos por las noches, indicador constante de tu ausencia, relativo al insomnio que me produce carecer de tu presencia.
O qué tal ese rastro que deja el viento cuando se pasea por la casa, no tolero su insolencia, pues, ¿quién se ha creído para recorrer tus andares? ¿Quién le ha dado permiso de azotar puertas o de cerrar ventanas? ¿Quién le ha dicho que con sus silbidos causará el mismo efecto que tu voz en mis oídos? alguien dígale que por más que de noche me visite, ni con la más suave de sus brisas provocará en mi piel lo que tus dedos con caricias.
Y me rehúso a que formen parte de mi vida, me niego a hacer de ellos mi nueva compañía, no necesito de ningún ruido para recordar que te has ido. Si quisiera hablar con alguien tal vez le susurraría al viento en versos mis lamentos.
Y para mi pesar hasta hoy en día, el único fantasma en esta casa seré yo, ya que ni la más fría de las muertes me alejará de nuestro hogar, lugar que compartí contigo, mismo que has abandonado después de por tu mano haber yo perecido, sepultando mi cuerpo inerte entre estos muros del olvido, entre ruinas de un amor fallido, has hecho de mi sufrimiento penitente el único sonido en este claustro ambivalente, cual alma enjaulada en pecho vivo, eternamente mi aullido en esta casa contenido.

Para Pris.
Siempre quise volar. De pequeña, recuerdo pasar varias tardes saltando una y otra vez desde la cresta más alta en un jardín de verdes relieves propiedad de mis pudientes vecinos. Sosteniendo una sombrilla en la mano, tomaba vuelo y pegaba un brinco para luego caer en el suelo. Rodando de risa, hacía del pasto mi pista de aterrizaje y usaba de alerones los holanes de mi vestido. Así pasaba las tardes, volando, brincando, daba lo mismo, en mi mente no había conceptos definidos, la sombrilla servía de alas y mis pies de motor.
Y fui creciendo, siempre buscando alguna forma de emprender el vuelo. En la adolescencia, conforme mis huesos se estiraban, mis ideas maduraban y los conceptos cada vez se hacían más sólidos. Ahora no buscaba volar físicamente, así que empecé a practicar otro tipo de vuelo. Encontré en el humo nubes y en las drogas alas. Desde “arriba” todo se minimizaba y los conceptos cambiaban de densidad, como cuando el hielo se convierte en agua para luego evaporarse y subir al cielo, pues así subía yo, planeando entre aros de humo, oscilando entre carcajadas. Siempre divertido mas nunca suficiente.
Seguí creciendo y comencé a necesitar otro tipo de alas, ahora solicitaba unas ajenas. Ya no quería surcar el cielo sola, ya no quería nubes de humo, quería recorrer un firmamento rosa navegando en las corrientes del amor. Dejarme llevar por rumbos desconocidos, flotar por la atmosfera sería mi nuevo pasatiempo, volar tan alto hasta contemplar el tiempo, lograr ver al sol y la luna jugar el papel de reloj. Y sí me prestaron alas, y por tiempos volé sin drogas ni sombrillas, pero nada dura para siempre, mucho menos cuando las alas son prestadas.
Entonces decidí crecer unas propias. Pero no sabía cómo, siempre necesité elementos externos, terceras partes, catalizadores… ahora quería sólo dependiera de mí. Y me di cuenta que pasé tanto tiempo queriendo volar que me olvidé de caminar, de correr, de vivir, había olvidado ser terrestre. Me caí tantas veces intentando conquistar el cielo que nunca me pude tropezar aquí en la tierra. Pasé tanto tiempo anhelando alas que nunca tomé en cuenta que tenía piernas, ni manos, ni dedos, y que con ellos podía hacer cosas como escribir.
Y dejé la aerodinámica para otros y las alas para los ángeles, y empecé a recorrer otros andares, a usar mis dedos como medio de transporte. Ahora recorro el mundo con letras, construyo escaleras de palabras que me llevan tan arriba como las alas, pero estas, por más que me tropiece, nunca, pero nunca, me dejarán caer.
(Foto: Marcelina y yo la primera vez que volé.)
Oh la virginidad, tan bella ella, tan utópica, tan…tan… falsa. Pues qué es la virginidad sino un estado físico y mental resultado de chaquetas mentales y reales, y cuando digo reales me refiero a esas morras que no cogen pero ¡qué tal hacen chaquetas! ¿Verdad? pero no, esas no hay pedo, mientras no se les rompa el himen, siguen siendo vírgenes. No se engañen.
Tristemente vivimos en un sociedad llena de prejuicios, de habladurías, de estereotipos, de lineamientos estúpidos resultado de años de una programación básicamente religiosa. Tristemente confundimos la moral con la religión y la sexualidad con la putería. Triste, triste, todo es triste.
Bueno la verdad para mí no es triste, es gracioso. Es gracioso escuchar de esas vírgenes en peligro de extinción que todavía andan por ahí cuidando su himen. Y si algo me da risa es su incongruencia. Y me río mientras pienso: “Pero, señor dios, cómo va usted a creer que a la niña le van a meter un pene sin estar casada, hágame el favor, ni que fuera mujer de la vida galante, no cristo bendito, ella no coge, ella masturba y se avienta unos orales, que bueno, ni le platico por que se le antojan, pero su himen ahí está eh, enterito esperando al mejor postor”.
Con lo anterior no quiero decir que todas las vírgenes sean un fracaso, pero sí podría apostar mi seno derecho a que la mayoría son pseudovírgenes, posers de las vírgenes, morras en espera de un pito de oro en forma de anillo de compromiso. Siento decirlo pero me dan mucha pena, de verdad respeto la ideología de cada quien y si no quieren que se las metan pues muy sus razones tendrán, pero si es por llegar con el himen entero al matrimonio, no pinches mamen qué hueva me dan.
Morras, la virginidad no es un premio que se le da al que les dé el anillo más bonito, la virginidad es un estilo de vida muy respetable y se llama castidad. Y honestamente, desde que tienes un pene en la mano dejas de ser virgen. Sean inteligentes y si ya van a hacer las cosas, háganlas bien o ¿qué van a estar esperando el día que les tengan que hacer reconstrucción vaginal de tanto andarse frotando sus partes con sus novios? Porque no tendrán roto el himen pero qué tal la embarradera púbica que se manejan, así que aguas.
Hablando en serio, la virginidad es algo bonito, es una decisión muy propia y respetable que al igual que ser sexualmente activa, no tiene nada de malo, no vales más o vales menos. Ojalá y la decisión que tomen sea siempre para satisfacerse a ustedes mismas y no para encajar en la sociedad o darle gusto a un futuro marido que seguro ya se cogió a media ciudad y trae un pinche papiloma esperando contagiar su virginal vagina. Y si son pseudovírgenes pues simplemente PAREN DE MAMAR Y EMPIECEN A COGER CHES MUSTIAS DOBLE MORAL DAN HUEVA, EL HERPES TAMBIÉN SE CONTAGIA POR LA BOCA, EL PAPILOMA POR CONTACTO EN LAS ZONAS PÚBICAS Y EL HIMEN SE LLEVA EN EL CORAZÓN PENDEJAS.
Fin.